Conductas de riesgo - SAAMA

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Conductas de riesgo

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Podemos establecer un primer vínculo entre accidentes laborales y la masculinidad puesto que ciertas formas de “valentía” que se les exige a los hombres en ciertas profesiones típicamente masculinas como la policía, el ejército, la mecánica o la construcción son usadas para que rechacen las medidas de prudencia y nieguen o desafíen el peligro con conductas fanfarroneadoras e irresponsables.

Un buen número de accidentes se originan debido al miedo a perder la estima o la admiración del grupo de iguales –masculinos- al seguir al pie de la letra las normas de seguridad –hay que recordar que el cuidado es una estrategia femenina y, por tanto puede ser vivida como humillante para los hombres que se valoran a sí mismos desde la Identidad Machista-.

Debería profundizarse en el tema para ver cómo podría llegarse, desde la prevención de accidentes laborales, a los hombres con identidad machista que continúan poniendo sus vidas en peligro porque son impermeables a los mensajes institucionales de prudencia.

Quizás debería intentarse conectar con sus valores –la necesidad de ser valientes- para hacerles ver que sólo los realmente valientes son capaces de tener cuidado de sus propias vidas e ignorar los comentarios trogloditas grupales. El mensaje de que dejarse llevar por la presión del grupo es cobardía quizás pudiese hacer mella en este colectivo y reducir, así, la incidencia de accidentes laborales en el mismo.

La moto y el coche son, muy a menudo, una muestra de virilidad de su poseedor. Por nuestras calles corren miles de motos con el tubo de escape trucado para indicar, con su ruido ensordecedor, la masculinidad de su poseedor.

Las mujeres establecen con los coches y las motos una relación distinta. Ellas suelen relacionarse con los vehículos en tanto que sistemas de transporte. Sin más dobleces. Sin embargo, para muchos jóvenes y hombres, el coche o la moto forma parte de sus atributos masculinos. Cuando rayamos el coche de una mujer estamos, efectivamente, rayando su coche; pero cuando rayamos el coche de un hombre a menudo estamos agrediendo su identidad viril.

¿Es un azar estadístico que la gran mayoría de accidentes de tráfico con resultado de muerte a causa de imprudencias estén causadas por hombres jóvenes? ¿Acaso no nos damos cuenta en el hecho de que usan el coche para demostrar que ya son “hombres de verdad”? ¿Es una casualidad fortuita que la mayoría de usos temerarios de los vehículos sea a manos de un hombre, generalmente joven?

Existe una evidente relación entre género y accidentes de tráfico. Si nos había pasado por alto era porque hasta ahora, al mencionar la palabra género sólo mirábamos a las mujeres, pero resulta imprescindible mirar a ambos para cambiar ambos papeles sociales y poder construir una sociedad donde ambos caminen en la misma dirección sin enzarzarse en una absurda lucha de sexos.


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