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¿Realmente nuestra educación marca tanto nuestras diferencias de comportamiento entre chicos y chicas?

La respuesta es sencilla: SI. Vamos asumiendo como normal los valores que se nos transmiten  por medio de nuestra educación, pero realmente pasamos por alto la mayoría de las veces que esa educación que recibimos es sexista, y aún hoy día perpetúa las diferencias entre nosotr@s  por algo tan simple como haber nacido chico o chica.

Los chicos suelen ser menos disciplinados en la adolescencia y suelen mostrar mayor agresividad social que las chicas. Mientras que las chicas suelen presentar mayor inadaptación personal, esto es, suelen estar más insatisfechas consigo mismas, son más tímidas y, en comparación con los chicos, les ganan en demostraciones de pena, angustia, tristeza, vergüenza y autocompasión.

Siempre se tiene que dejar claro que aquí hablamos de forma general. Ni todos los chicos ni todas las chicas cumplen lo aquí descrito. Quizás tú seas una chica valiente, sin temores, sin miedo a mostrarte como eres y contenta contigo misma; o bien tú eres un chico que expresa sus sentimientos sin importarte lo que piensen tus iguales, o que nunca has sido rechazado por ello. Eso está bien. Pero de lo que se trata es de que seamos conscientes que, por norma general, repetimos unas pautas aprendidas, normalizadas, pero que al verlas con detenimiento, explican por qué somos diferentes chicos y chicas y, lo más importante, ver que esas diferencias la hemos aprendido, por lo que del mismo modo, podremos aprender otras formas de comportarnos entre nosotros/as que sea más justa, sin diferencias de género, más IGUALITARIA.

  • No eres menos hombre porque llores cuando algo te haga daño.
  • No eres menos mujer porque te muestres valiente y desafiante.
  • No eres menos hombre porque te guste estar atento de los demás, cuidar a los demás, preocuparte por la gente que te importa, escuchar a tus amigos, familia, pareja,…
  • No eres menos mujer porque no te preocupes en exceso por tu físico, porque no vistas como una “señorita”, porque seas independiente, porque quieras ser autónoma.
  • Somos PERSONAS, con un sexo determinado, claro está, pero personas, y debemos relacionarnos en base a eso y no al sexo con el que nacimos.
  • Seamos conscientes que las cosas típicas de “ser chico” y las típicas de “ser chica” no vienen “escritas” en ningún gen. Son culturales, se nos transmiten mediante la educación y la cultura en la que vivimos, y la nuestra ha sido una cultura machista. Pero ¡eso cambiará gracias a nosotr@s!


Manifestación de sentimientos: Cómo nos comportamos con nuestros/as amigos/as.

Si nos paramos a observar el modo en el que nos comportamos con nuestros iguales (es decir, personas de nuestra misma edad, nivel de estudios,…) se hace notable una diferencia en el modo de interactuar entre nosotr@s, especialmente cuando somos adolescentes. Esa diferencia guarda una estrecha relación con el género, sí, exacto, diferencia en base a si somos un chico o una chica.

Chicos y chicas manifestamos y vivimos de forma distinta sentimientos como la tristeza y la ira. Son las chicas quienes demuestran con mayor frecuencia e intensidad el sentimiento de tristeza que los chicos. ¿Es esto casual? ¿A qué puede deberse? No hay duda que tenemos que ir olvidando el concepto de Diferencia Biológica (las chicas son más sensibles porque sí, por el hecho de ser chicas) y tener claro que esas diferencias son debidas, en gran medida, a las actitudes con las que nos han educado y a los estereotipos que aún se siguen manteniendo tanto desde la familia como desde la escuela.

Las madres suelen ver positivo las manifestaciones de tristeza por parte de sus hijas, mientras que las manifestaciones de ira se las corrigen. Sin embargo, cuando se tratan de hijos, las madres no les muestran atención a las manifestaciones de tristeza, y son más permisivas con las manifestaciones de ira. Esta diferencia deja huella a largo plazo, de forma que, a medida que vamos creciendo, las chicas son más capaces de identificar sus sentimientos de tristeza en comparación a los chicos. Ellos muestran mejor sus sentimientos de ira e, incluso, llegan a confundir ambos sentimientos.

Esto que vamos aprendiendo también modela nuestra forma de tratar a nuestros/as iguales. Asimilamos esos estereotipos, los normalizamos, y las consecuencias son: los chicos rechazamos a otros chicos que demuestran sentimientos de tristeza, mientras que valoramos a los que manifiestan ira. Además esos chicos que demuestran sus sentimientos de tristeza tienen asimilado que van a ser rechazados con toda probabilidad, que dicha manifestación puede tener consecuencias negativas en sus relaciones con sus iguales.


 
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